Historia de un pescador espia.

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Historia de un pescador espia.

Mensaje  Maack Lampe Mathison el Jue Mar 28, 2013 5:41 pm

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Historia de un pescador espía.

Esta historia es una de las experiencias de mi vida como pescador submarinista.
Quizás algunos lectores dirán, pero que descarado, que tramposo, que poca vergüenza.
Pero yo era un joven de 17 años y a esa edad se hacen cosas y se aprenden cosas. Mi victima, si bien se molesto y me recriminó al principio, luego se convirtió en un juego de habilidades y astucia por ambas partes. Debo decir sinceramente que esto origino una amistad, que dada la condición del personaje, y yo, un joven musiu de caracas, con cargas sociales muy contrastantes, se diría que incompatibles. Pero en el mar.. Si,,, una extraña amistad, creo realmente que el se divertía, en el fondo de su ser, era como si el estuviera esperándome en el mar….

Esta es la historia de un personaje anónimo e insignificante, para aquellos turistas que llegaban al pueblo. Sin amigos, un borracho pescador.
Al escribir esta historia me doy perfecta cuenta que lo coloco en un lugarcito de la historia y quizás así, retribuirle en algo mi abuso sobre su persona.

Esta es la historia de David el tuerto, pescador de la población de Chuspa. Edo vargas frontera con el estado Miranda.
No permitió que lo Fotografiasen, y no le gustaba que se le quedaran viendo fijamente. Permítame el lector describir el personaje. Era de raza negra, Si, era el negro más feo del pueblo, pero lo que me llamaba la atención era que no tenía rasgos negroides, no era bembon ni nariz achatada, sino todo lo contrario era delgado, de nariz aguileña, labios finos, manos delgadas, tenía un traje tan viejo como el, tenia aproximado 50 años cuando lo conocí. Era muy feo, porque era contrahecho. Ligeramente jorobado, tenía el ojo izquierdo tuerto y virado en blanco y el derecho, que era su única visión, era el ojo de un Águila. Serio, infundía temor en los niños del pueblo, pero muy en el fondo era buena persona. Su defecto personal es que bebía demasiado cuando estaba en tierra, siempre estaba al borde de la borrachera, pero que gran pescador era.
Para pescar tenia un “Cayuco” con el nombre de “El perro” Especie de canoa, de tablas, toscamente fabricado, estrecho, una tablita para sentarse, de tres metros de eslora y 60 centímetros de manga, un canalete (remo corto) para impulsarlo. A mi me sorprendía lo lejos que se aventuraba, encontrándole a veces a mas de 15 km de Chuspa.
En nuestras correrías de pesca llego un momento que siempre pescábamos en los mismo lugares, a mis mayores no les gustaba generalmente bucear mas allá de 8 metros de profundidad. Para mí, caímos en la rutina y yo quería nuevas aventuras. No se me escapo que David era capaz de pescar 3000 Bs. en un mes, un realero en esa época. Llenaba el “Cayuco El perro” con tanto peso que el agua le llegaba a las bordas. Tanto así, que en una ocasión, según contó el Dr.Mazziotta, a bordo de las Compadres, encontraron al Perro volteado, y a David encaramado en las rocas, había sido abordado por tiburones que se comieron toda la pesca. Sacar del fondo sus cosas y voltear y achicar al Perro fue fácil, pero David a pesar del cansancio y del susto no quiso que lo remolcaran, era muy orgulloso.


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Como mis mayores ya frisaban los 50 años, nos levantábamos cada vez mas tarde, teniendo tiempo yo para explorar los alrededores. Además no todos los días eran de pesca, habían días dedicados al mantenimiento de la casa, a mi me tocaba el motor de la lancha. Una madrugada, muy temprano y fría, Salí de excursión en la montaña detrás de la casa, había un camino que conducía a una explanada donde estaba el cementerio del pueblo. Desde allí se domina una vista hermosa que abarcaba desde punta Quigua al Noreste y hasta más allá del Caruao al Oeste. Desde allí divise al “perro” ¿Qué estará haciendo por allí? Estaba frente al pueblo de la Sabana.. Se podía ver la llamita de su mechurrio que titilaba, contrastando con el reflejo de las estrellas del cielo en el mar. Ese día al salir a pescar le comente al Dr. Roque Mazziotta donde estaba pescando David. Para mi sorpresa, estando ya abordo, le dijo a nuestro lanchero,,,,,,,,-Venancio,.- Vamos al bajo de la Sabana-. Para entonces ya David venia de regreso a golpe de canalete. El bajo tenia entre 15 y 18 metros de profundidad. Por lo tanto no estuvimos allí mucho tiempo, pero yo tuve buenas capturas. Era fácil saber cuando el estaba en el mar, pues varaba el “Perro” enfrente de la casa.
En la próxima ocasión me fui preparado, traje de excursión , botas altas, machete, palito para las culebras, morral Colombiano tipo Indiana Jhons, que contenía libreta, brújula de pelo, binoculares, reglas y transportador de ángulos, etc., tocado con mi viejo sombrero Scout. Subí en la madrugada y divise al “perro” triangule la posición, y establecí el rumbo para llegar al sitio. Cuando salimos, le di el rumbo a Venancio, y buena pesca. Pero al llegar de regreso, me estaba esperando David en la boca del río,,, Condenao me estabas espiando.- Yoooo? Yo no jui -. Nooo juisteis tú.- total me hice el paiza, Venancio, nuestro lanchero, meneaba la cabeza y se sonreía, Los demás ni pendiente de lo que sucedía, excepto, el Dr. Mazziotta, Pero David ya estaba prevenido. Hasta me dijo en una ocasión, .- Te vi, en el copito de la montaña-. Yo salía picado de mosquitos y arañado del monte, pero con un nuevo dato. Pero el sabia que yo no podía pescar mas haya de la capacidad de una cava normal, total, tampoco iba todos los fines de semana. A veces David se quedaba al garete esperando que los mosquitos me sacaran de la montaña.

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Entonces, al cumplir los 18 años, adopte una nueva estrategia, más criticable todavía, enfrentar al personaje, full contacto. Llegaba los viernes por la noche, después de bajar del Jeep el equipaje, me ponía una franela, tomaba una lata de cerveza, me rociaba la franela, hacia buches, y así con olor a borracho, y actuando como tal, salía a recorrer el pueblo y David era fácil de localizar, a esa hora estaba en el Bar “Mi esfuerzo” propiedad de Evelio, también pescador. El lugar era el propio Bar de pueblo costeño, como sacado del cuento, La balandra Isabel llego esta tarde. Local pequeño, en penumbra, con solo un bombillo de 25 wt colgando del techo de caña brava, barra rustica, butacas altas, todo de cruda madera, espejo ya vencido y manchado, adornado con botellas, puerta de dos hojas, una rocola a un lado, -olor de sudor borracho-. Con cedula en mano, porque Evelio no comía cuentos, había que tomar apuradito, porque a las once apagaban el generador del pueblo. Allí en un rincón, sentado en la barra, estaba David, después de recibir el sermón de la ética de un pescador, una monedita en la rocola y bajo el son tristón de los Ángeles negros y Daniel Santos, dos cervezas y David soltaba la lengua, y me decía, -como en secreto-, para que Evelio no escuchase,.- tu sabes de las palmeras de la Sabana, la última, alineada con el tanque de agua, as un triangulo y te acercas hasta ver una piedra amarilla debajo del agua, y si hay pájaros, allí,.-. Al día siguiente, zarpamos y buena pesca, y David esperándome a medio día, en la boca del río, para echarme el bollo..-¡Ha Condenao muchacho!- ya se me paso la pea-.Se lo Hice tantas veces que no recuerdo. Pero también era con pique al revés.- En la piedra roja,- hay un enorme Mero-, pero esta tan profundo-, -que no lo pude alcanzar-. David replicaba,.- Mañana lo saco-. Y así sucedía. El pescaba ajilando a mano y yo pistoleaba. En una ocasión, David corrió un rumor por el pueblo. Por aquello de pueblo chiquito infierno grande. Esa noche,,, cuando me dirigía al bar Mi esfuerzo, me detiene un muchachito y me dice.- En Quigua, hay tiburones enormes, no vayas que te comen.- Otro me dijo.- En Quigua, un tiburón encaramo en la piedra a Venancio, se salvo de vainita-.Y así, ya yo venia amoscado y cuando por fin llegue al bar. David,,, a pesar de estar bien tomado, repitió el cuentito. Al día siguiente al zarpar.- Mazziotta me pregunta.- Para donde-. Pa Quigua- respondí-. Era un Septiembre. El mar era perfecto, soplaba un viento Noroeste que calmo el mar y se puso mas claro que una piscina, Desde la lancha, en pleno movimiento, se veían las ondulaciones de la arena a 8 metros de profundidad. Parecía que la lancha flotaba en el aire. El famoso tiburón era una enorme mancha de meros Cunas. La pesca fue buenísima, la mejor de todas mis espionadas. Tenía visibilidad de más de 60 metros debajo del agua, Había tantos que el fondo del mar era negro, yo me contente con cinco piezas todas de 2 y 3 Kg. Mi tamaño favorito,”Tamaño Sartén.”Y no solo Meros, habían bandadas de Isabelitas, tantas que era difícil elegir una, También nos pasaron un bando de Pampanitos todos pequeños. Había tantos, que tapaban los corales, las piedras y la arena. Pero Mazziota ordeno pescar más, en total entre todos fueron 48 piezas. Y no seguimos porque con tanta sangre en el agua podrían presentarse tiburones de verdad. Al principio no le entendí a Roque pero siendo el patrón de la nave, no se discute. Al llegar de regreso, a la boca del rió de Chuspa, estaban allí esperándonos una poblada, mujeres y ancianos del pueblo, esperando su ración alimentaría, costumbre muy arraigada en los pueblos de la costa, y que también observe en la isla de Margarita. Un niñito de siete años, que llamábamos el Chirivijul o el Chiri exclamo ¡.- Se murió el tiburón de Quigua!-. Yo le consolé dándole un mero y diciéndole que todavía había muchísimos más. Yo estaba en la repartición y se me acerco David, y me dijo, que la mancha de Meros tenia días allí, pero que no sabían porque no picaban, así que utilizo este recurso, A lo cual le respondí,- Ha caray tu no estabas tan tomado anoche.- A lo cual respondió sonriente,-
ja ja, Hoy por ti, mañana por mí-.
Cuando yo me independice con mi Costanera, siempre le dejaba dicho a David para donde iba y a que hora regresaba. En mas de una ocasión mi motor me dejaba al garete y pasada la hora David mandaba un peñero a buscarme. Siempre decía.- Hoy por ti, mañana por mí-.Así que cuando el se puso viejo, procuraba llevarle siempre la ración alimentaría.


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Ya David se nos fue. En la arena quedo pudriéndose al sol el famoso “Perro”
La arena lo cubrió todo, y no quedo rastros de el, ni de su dueño.



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Escrito por Maack lampe Mathison: Bitácora de la costanera. Septiembre de 1971
Reeditado el 8 de junio de 2012.
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